Realmente espectaculares las declaraciones de este “broker”. Pero lejos de ser catastrofistas y buscar maniqueamente a los buenos y malos, tenemos que pensar como dice nuestro “broker”, que una crisis es una oportunidad.
Asi pues yace entre nuestras manos la posibilidad de crear unas nuevas condiciones para el mundo y aunque no sepamos todavía muy bien como, tenemos el “negativo” de la fotograía que nos ha llevado a esta crisis global y sólo tenemos que invertirlo…., “positivizarlo”.
Si lo analizamos en forma simple nos daremos cuenta que hemos llegado a este punto por un deseo desmesurado de crecimiento de los estados del bienestar en el que hemos intervenido todos, y con el que “los mercados” han jugado.
Asi pues, alguien ideó un juego basado en la propiedad individual y la competencia, y todos jugamos porque queríamos naturalemente tener una “calidad de vida mejor”. Pero todos los juegos tienen un límite donde se colapsan por la fuerza natural de la evolución; un niño juega con un puzzle de 4 piezas hasta que la naturaleza con su fuerza de crecimiento evolutivo, le lleva a buscar un nuevo puzzle de 32 piezas. Y esto es lo que pasó con este juego cuando las redes de explotación de los recursos se hicieron globales y se saturaron. Y ya se sabe que de donde no hay, no se puede sacar. En estos últimos años ya no ha habido realmente mayor generación de riqueza sino que se ha especualdo con los bienes limitados ya sobre explotados.
En conclusión y con esta fotografía, ahora tenemos que “revelar” el sistema futuro e inventar un nuevo “juego social” adaptado a las nuevas capacidades evolutivas de la humanidad. Este podría ser el esbozo del mismo en cinco puntos básicos:
- Un sistema global en el que todas las partes esten interconectadas y sean interdependientes.
- Un sistema que satisfaga prioritariamente las “necesidades básicas” de cada parte.
- Un sistema en el que cada parte “cuide” del funcionamiento completo del Sistema mediante el apoyo mutuo y la cooperación.
- Un sistema en el que la felicidad individual esté supeditada a la felicidad global, de manera que el deseo individual sea conseguir el bienestar colectivo.
- Un sistema en el que una vez conseguido el bienestar colectivo se habrá alcanzado consecuentemente la felicidad individual de cada parte.
En resumen, el gran juego de la familia global de 7000 mil millones de personas que este ingenuo “broker” con cara de ángel acaba de anunciarnos. ¿Nos atrevemos a jugarlo?






Cada mañana me pregunto qué voy a hacer en el nuevo día. Me he dado cuenta de que por más que quiera, vivo en un mundo globalizado y que todo me acaba afectando. Con esta premisa tengo dos opciones: ver que todo lo que sucede es malo o verlo todo como un buen trámite para mejorar la situación y que todo vaya a mejor. Si me encierro en que todo es malo y que todo va en contra mía, pues sinceramente lo que me espera a lo largo del día siempre acaba siendo malo. Por otra parte si me resigno a ver todo como bueno, pues ese sentimiento hace que acabe el día feliz.